La etapa de María Luisa Hernández Valero al frente de la Delegación del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (SEDIF) en la Microregión 22 llegó a su fin. El lunes 24 de agosto fue su último día en el cargo y ese mismo día fue vista recogiendo sus pertenencias para abandonar las oficinas con sede en Izúcar de Matamoros.
Su salida ocurre después de una gestión marcada por diversas inconformidades. Durante su permanencia se acumularon señalamientos de presuntos malos tratos hacia colaboradores, decisiones unilaterales y una relación complicada con algunos presidentes municipales y titulares de los sistemas DIF de la región.
También trascendieron acusaciones de posible acoso laboral. De acuerdo con versiones de personas cercanas a la delegación, el ambiente de trabajo habría llevado a algunos integrantes del personal a presentar su renuncia. Sin embargo, corresponderá a las instancias competentes determinar si existieron denuncias formales y responsabilidades administrativas.
Hernández Valero llegó a la delegación en febrero de 2025, por lo que permaneció aproximadamente un año y seis meses en el puesto. Su gestión concluye sin resultados públicos que lograran contrarrestar los constantes cuestionamientos sobre su forma de dirigir la dependencia; en pocas palabras, se fue sin pena ni gloria.
¿Quién ocupará su lugar?
En sustitución de María Luisa Hernández Valero llegará Leodegario Madero Cortez, quien se desempeñó como tesorero del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Izúcar de Matamoros (SOSAPAMIM), además de haber ocupado un cargo similar durante la administración municipal de Rubero Suárez Matías.
Su designación abre una nueva etapa para la Delegación del SEDIF en la Microregión 22. Por ahora, existen dudas sobre la experiencia que pueda tener en materia de asistencia social y sobre su capacidad para reconstruir la relación con los ayuntamientos, los sistemas municipales DIF y el personal de la dependencia.
El nombramiento representa una oportunidad para corregir el rumbo, pero también coloca a Madero Cortez bajo la lupa desde su llegada. Será su desempeño, y no sus antecedentes políticos o administrativos, el que determine si logra devolver estabilidad y resultados a una delegación que necesita atención, sensibilidad y diálogo. El tiempo tendrá la última palabra.









