POR MANUEL FLORES
A pesar de su reducida extensión territorial, la entidad encabeza las estadísticas de cobro de piso y ocupa el segundo puesto en homicidios dolosos. La estrategia de seguridad de la gobernadora Margarita González Saravia evidencia un profundo fracaso operativo.
La crisis de inseguridad en el estado de Morelos ha rebasado cualquier límite de contención institucional y de voluntad política.
A pesar de ser una de las entidades más pequeñas del país, hoy se posiciona lamentablemente como el epicentro absoluto de la extorsión en México.
Las cifras oficiales desnudan la total ineficacia y la falta de una estrategia integral de seguridad por parte de la gobernadora Margarita González Saravia.
El cobro de piso y el asedio constante mantienen a comerciantes, empresarios y ciudadanos en un estado de vulnerabilidad inaceptable.
Las corporaciones policiacas lucen desarticuladas frente a la capacidad de despliegue y control que ejerce el crimen organizado en los diferentes municipios.
La paradoja resulta indignante para la sociedad: un espacio geográfico diminuto que domina, con amplia ventaja, las peores estadísticas de incidencia delictiva a nivel nacional.
El colapso en los números oficiales
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y la organización Morelos Rinde Cuentas, el panorama es devastador.
Durante los primeros siete meses del año, la entidad se coronó en el primer lugar nacional en el delito de extorsión presencial.
Además, lidera la incidencia delictiva en extorsión por otros medios, robo de motocicleta, tentativa de homicidio doloso y otros delitos contra la sociedad.
La frialdad de las matemáticas refleja que la administración estatal carece de un plan efectivo para frenar y contener a las bandas delincuenciales.
Solamente en extorsiones digitales o telefónicas se contabilizaron 286 casos, lo que representa una asfixiante tasa de 14.51 por cada cien mil habitantes.
La modalidad presencial, que golpea directamente el patrimonio familiar y los pequeños negocios, acumuló 190 carpetas de investigación confirmadas por la autoridad.
Homicidios y terror en las calles
El naufragio de las políticas públicas de González Saravia también queda expuesto al revisar los delitos que atentan directamente contra la vida.
Actualmente, Morelos ocupa el vergonzoso segundo lugar nacional en homicidio doloso, tras registrar 563 víctimas mortales en el periodo evaluado.
Esta imparable cuota de sangre se traduce en una tasa sumamente letal de 28.56 asesinatos por cada cien mil pobladores.
Por si fuera poco, el territorio morelense se ubica en el segundo peldaño nacional en atrocidades como el feminicidio, la violación y el secuestro exprés.
La ola de ejecuciones no da tregua en la entidad, exhibiendo diariamente la debilidad del Estado frente a los grupos armados que imponen su ley.
Apenas en las últimas horas, los reportes policiacos confirmaron tres nuevos homicidios registrados en los municipios de Axochiapan, Xochitepec y Cuautlixco.
Estos recientes hechos violentos reafirman que los discursos de pacificación chocan abruptamente con la cruda y dolorosa realidad de las calles.
La exigencia popular no admite más justificaciones ante un gobierno que sigue sin poder garantizar la paz, la vida y el patrimonio de los morelenses.



